A lo largo de la historia las mujeres han tenido prohibido el acceso al espacio público y por tanto a la política. Cuando lo han hecho, la historia, escrita por hombres, la han invisibilizado. El objetivo de este libro es pues en primer lugar, hacer visible la presencia de mujeres en la política actual y, en segundo, dar a conocer un modelo de liderazgo, bien producto de su sexo, bien de la educación recibida, exitoso, resolutivo, eficiente y eficaz ante la pandemia que hemos sufrido en el primer semestre del 2020. El estilo de dirección masculino está caracterizado por la competitividad, la autoridad, alto control, resolución analítica de problemas, impersonalidad, movido por intereses propios, racionalidad, dominación, independencia, agresividad y ambición. Su imposición ha quedado evidenciado que, además de ineficaz ha resultado contraproducente en las sociedades democráticas actuales.El estilo de dirección femenino reúne los rasgos como la cooperación, colaboración, bajo control, empatía, racionalidad, emocionalidad, sensibilidad, comprensión, compromiso, igualdad, diversidad, relaciones e inclusión, escucha activa, uso del feedback, familiaridad, afectividad, democrática y participación. Este estilo ha marcado, en este momento eficacia y logros contundentes en los países gobernados por mujeres y/o en las áreas dirigidas por ellas.Feminizar la política pudiera ser, por lo tanto, la solución a la crisis sanitaria, económica y social vivida. Resaltar sus nombres una deuda histórica y una necesidad en políticas igualitarias.