Un terremoto le arrebata no sólo el momento de gloria que Teoyohtica Sainz esperó toda su vida, sino también la vida misma, lo cual lo lleva a conocer y enfrentar un camino cuyo nombre, al ser pronunciado, es capaz de llenar de terror el corazón de los mexicanos: el camino que lleva al inframundo, al que los antiguos mexicas llamaron Mictlán.
Allá abajo no se distinguen diferencias étnicas, raciales, sociales o sexuales. En ese lugar cada persona debe usar sus propias fortalezas y debilidades para luchar contra todas las pruebas y contratiempos y probar que merece el descanso eterno tras salir victorioso de cada una de ellas.
Arturo Iván Sánchez Monroy
Arqueólogo