Hoy decide cómo será el mundo en 2050 y prepara lo que será en 2100.
Dependiendo de cómo actuemos, nuestros hijos y nuestros nietos habitarán un mundo habitable o pasarán por el infierno odiándonos.
Para dejarles un planeta por visitar, debemos tomarnos la molestia de pensar en el futuro,
para entender de dónde viene y cómo actuar en consecuencia. Es posible:
La historia obedece a leyes que permiten preverla y orientarla.
La situación es simple: las fuerzas del mercado se están apoderando del planeta.
La máxima expresión del triunfo del individualismo,
esta marcha triunfal del dinero explica la mayor parte de los trastornos más recientes de la historia: acelerarlo, rechazarlo, dominarlo.
Si esta evolución llega a su fin, el dinero acabará con todo lo que pueda dañarlo,
incluidos los Estados Unidos, que destruirá poco a poco, incluso los Estados Unidos de América.
Habiéndose convertido en la única ley del mundo, el mercado formará lo que llamaré el hiperimperio,
escurridizo y planetario, creador de riquezas mercantiles y nuevas alienaciones, de extremas fortunas y miserias;
la naturaleza se pondrá allí en corte reglado; todo será privado, incluido el ejército,
la policía y el sistema de justicia.
El ser humano será entonces enjaezado con prótesis, antes de convertirse él mismo en un artefacto,
vendidos en serie a los consumidores convirtiéndose ellos mismos en artefactos.
Entonces, el hombre, ahora inútil para sus propias creaciones, desaparecerá.