El 18 de abril de 1996, en la ciudad de Guatemala, un grupo de hombres armados, con sus rostros cubiertos, entró a mi casa a arrebatar y destruir: se llevaron a quien en ese entonces era mi esposo y se llevaron a mi hijo menor de seis años. Los tuvieron secuestrados por varias semanas, para a cambio, exigir fuertes sumas de dinero. Fueron dÃas de mucho dolor y sufrimiento...pero también fueron dÃas en que realmente conocimos que existe un Dios Todopoderoso, quien no está ajeno a nuestro dolor. Vivimos en un mundo de pecado y de injusticias. Un mundo que escogió seguir su propio camino. Diariamente, sufrimos las consecuencias del pecado a menor o gran escala. Nadie está exento. Es allà cuando tenemos la oportunidad de entender que nuestra inteligencia, capacidad, o poder se hacen inútiles y sólo existe una salida: poner nuestra mirada en Aquel que venció el mundo, Aquel que sà tiene el Poder. La salida puede parecer un imposible, pero a su tiempo, El siempre nos abrirá un nuevo camino. Las grandes cosas que Dios hizo en la vida de mi familia no pueden quedar guardadas en un cajón, cubiertas por el polvo del olvido... El mismo Dios que hizo grandes cosas, durante esos dolorosos dÃas de 1996, puede hacer milagros en tu vida hoy, si solamente puedes creer... www.mariaspillari.com