Érase que se era un mortal más que nació en la primera mitad del siglo XX, antes de que hubiera televisión, computadoras o celulares. Con epicentro en el Valle del Anáhuac, como volcán en erupción lanzó al mundo tantas ondas expansivas como pudo para construir un mundo fraternal, social y ambientalmente sostenible. Siendo bendecido y sintiéndose agradecido por la familia y amistades con quien le tocó escenificar sus actos, para ell@s, en su cumpleaños 75° tuvo la arrogancia de publicar este ramillete de cuentos.
Las historias están grabadas en piedra. Los cuentos se cuentan como se cuentan los números. Los cuentos nos ayudan a descifrar el caos. En los tiempos de las redes sociales e inteligencia artificial, la única verdad que somos capaces de absorber es la de los cuentos. Los cuentos se suman como capas geológicas que se sobreponen hasta formar el paisaje de nuestra realidad. Los cuentos son de palabras, no de verdades.
¡Viva la vida!