Mosaico de una catarsis poética, obra de Alberto Cicerón Coronel, nos sitúa en la práctica diaria, permitiéndonos recorrer por un pequeño atajo donde las cotidianidades que atiborran el diario vivir adquieren papel protagónico, rejuveneciendo el recuerdo y la calidad de cada acontecimiento. El autor nos toma de la mano y nos lleva a recorrer sendas silvestres, quiere que lo acompañemos en su búsqueda dorada. Tal vez allí esté su tesoro, el hallazgo de lo estético, de esa voz literaria donde convergen de manera íntegra el poeta, el maestro, el luchador social, el hombre de fe, el músico y el soñador. Sus poemas son honestos y reflejan lo que ve, lo que siente; la transparencia de un poeta, que no teme al discurso optimista para fijar su posición sobre los valores, la Patria, la familia y las raíces indígenas, entre otros temas, pero haciendo énfasis en la educación, a la que continuamente rinde reverencia, puesto que con su diestro manejo del verbo trata de recordarnos aquellos pasajes de la historia que parecen haber sido engavetados a propósito para hacernos olvidar que somos Inmigrantes eternos de ida y vuelta.