Decir Comapa es decir raíz. Comapa está en toda mi letra, en todosmis poemarios y relatos, este poemario apenas es un saludo, unabrazo, una pequeña caricia a la tierra que me vio nacer. Y es unareverencia a mis ancestros, a las mujeres mayores que conocí en elpueblo con sus panonas de masa en la cabeza regresando delmolino, a los campesinos que trabajan la tierra alquilada, áridapero siempre fiel a las manos que la labran. A las mujeres quesuben de las aldeas a vender los frutos de sus siembras paraconseguir por lo menos una media de cal para el máiz, aceite, unamedia de gas para los candiles, unas candelas y quien quita si haysuerte si logran vender un tercio de leña, poder comprar un pedazode tela para la ropa de las crías. A los niños de panzas cundidas deamebas, descalzos, de sonrisas inigualables jugando en los charcosde agua y en las pozas de la quebrada para el tiempo de los jocotesde corona.