Un libro que todos necesitamos, donde cada historia es un abrazo, y el libro entero es un abrazo largo. Un libro que te hace sentir bien, que te abriga, y el sentirte bien comienza con la primera palabra de cada historia pero no termina con la Ăºltima. Porque sentirte bien no es solamente sonreĂr al notar las familiaridades. TambiĂ©n te sientes bien despuĂ©s de un primer shock, cuando te obligas a pensar, a re pensar, a cuestionarte, cuando te das cuenta de que no eres la Ăºnica persona a quien le suceden ese tipo de cosas, y encuentras que tienes varias herramientas que te sirven para sobrellevar lo que te estĂ¡ sucediendo, o para comprender lo que ya te sucediĂ³. "El abrazo largo" es un libro, sĂ, pero es un libro que te resetea, que te obliga a ver las cosas desde otra perspectiva. Todas las historias tienen algo de real, y muchas son reales de comienzo a fin. "A ese ruido ya no lo escucho" fue escrito para una amiga cuando le diagnosticaron cĂ¡ncer. (Y, gracias a Dios, no; ya no escucha ese "ruido"). La descripciĂ³n de su abuela se ajusta al recuerdo de la autora, y su Api falleciĂ³ 45 minutos despuĂ©s de su cumpleaños. Patricia sigue presente en todos sus horrocruxes. La Navidad en casa de Albita fue inolvidable. Sus personajes no son hĂ©roes ni heroĂnas, no previenen catĂ¡strofes, no se enfrentan a villanos para salvar al mundo. Sin embargo, muchos salvan (a su manera) el micromundo en donde les tocĂ³ vivir. Son personas como nosotros, como la chica o el chico de al lado, y por eso se van a sentir identificados con mĂ¡s de uno-o con mĂ¡s de una historia. Y, si eso sucede, leerĂ¡n un cuento cada noche y se dormirĂ¡n con una sonrisa, en tiempos en que a todos nos viene bien. Y, de paso, escribirĂ¡n un buen review al dĂa siguiente