En la primavera del 2003 el gobierno de Castro arrestó a un grupo de opositores a la revolución, y fusiló a tres muchachos que secuestraron una lancha con la intención de huir hacia los Estados Unidos. Un joven matrimonio con dos niños pequeños también planeó escapar. Pero esto les costaba un precio muy alto, por lo que debían decidir si lo pagaban o no: quedarse en Cuba arriesgándose a ir a la cárcel o tratar de salir del país legalmente pero sin los niños. Al comienzo del verano de ese mismo año, aterrizaron Liuver Saborit y Mayda Arguelles en Praga y solicitaron refugio. Transcurrieron meses de tragedia mientras procuraban buscar ayuda de las organizaciones internacionales y de la Prensa, con el fin de traer a los pequeños a la República Checa. La mayoría de las gestiones sin resultado. Comenzaron a narrar sus experiencias y memorias para que sus hijos alguna vez pudieran comprender el por qué tuvieron que dejarlos. Sus testimonios describen la dramática vida en "La Isla de la Libertad", la persecución y el acoso por parte del régimen de Castro y las vicisitudes en los campamentos para refugiados donde tuvieron que convivir con personas de otras partes del mundo. En el caso de Liuver Saborit miramos al ingenuo joven que cursó con entusiasmo Filosofía e Historia, y que con buena fe escribió un trabajo de seminario donde criticaba el gobierno y la sociedad cubana; lo cual fue mal visto ante los ojos del régimen y pronto pasó de estudiante prometedor a peligroso disidente, empezando su abrupta ruina. Mayda Arguelles registra, con excelencia, su drama como madre que debió separarse irremediablemente de sus niños, con el fin de un día tener la oportunidad de volverlos a encontrar.