Como en fin de mis pensamientos, concluir en qué mejor serviros pueda mi voluntad, busqué en qué trabajar con el deseo de hacerme más vuestro. Y no contento en serviros sólo en las cosas más a mi convenientes, sino aún más, en aquellas que más ajenas que mÃas puedo llamar esto porque si con la autoridad de ciencia de que carezco, presumÃa hacer cosa a mi bien excusada, no miré que daba causa de publicar mis yerros-, el que no sabe la falta de mi flaco juicio, la sepa. Y asà sin más determinar en ello, salvo señora, que vuestro favor puede dispensar mi osadÃa; por ser yo tan vuestro, sin más temor y vergüenza, puse en obra esta mal compuesta letra. Y no hube de buscar gracia en el hablar como a tal caso convenÃa. Y si ello no está tal que de oÃr sea, vos señora, merezcáis la pena de mi culpa, pues está claro que sin esfuerzo vuestro yo no osarÃa atreverme a tan loco ensayo. Si por ventura, lo que no creo, algo de bien hay en ello, a vos que se ha de dar la pena, den las gracias, pues yo de esto solamente soy escribano. He trabajado comunicando parte de vuestras discretas obras, aprovechándome de ellas. Por lo cual, bien parece que sin esfuerzo de vuestra ayuda no pudiera hacer cosa que razonable fuese, y si vuestro favor en ello no me ayudara, diera grande ocasión a la risa y malicia de los oyentes.