Con un magnÃfico poder de observación, las Estampas Cubanas retratan el carácter e idiosincrasia del cubano de una manera amena y original. El autor presenta reseñas de casos reales, bien vividas por él, o por personas de su amistad, en las que se plasma el humor irreverente de un pueblo que rechaza la formalidad de los convencionalismos. Cómo, al escuchar la despedida de duelo en la ceremonia de la sepultura, se retira uno de los asistentes proclamando que se ha equivocado de muerto porque el difunto que él conocÃa no tenÃa ninguna de las virtudes del muerto que describÃan allÃ. El autor hace un amplio derroche de cubanÃa y de fina ironÃa, matizada de humor sin ofensas ni palabras soeces. Todo cubano que lo lea, verá seguramente su retrato en varias de las Estampas. Es además un regalo a las viejas generaciones para que vuelvan a vivir pasajes inolvidables de su época y a las nuevas para que se identifiquen con la singular idiosincrasia del cubano de ayer, de hoy y de siempre.