Me identifico con varios de los poemas de este libro, pero, cuando releo una vez más Acotaciones al principio del desplazamiento antrópico hacia la luz, en los idilios del humo de mi tabaco veo el rostro de José Martí que me dicta con sus labios resecos y su cabeza camino hacia lo oscuro de las trincheras. Colosal fue ese hombre en el cual me afinco para confesar que Luz y polvo en el granero, escrito por un hombre desde el infierno de los trenes donde debe haber engendrado estas letras contra los canijos, los que animan odios de razas, malditos esos que ignoran, no hay razas, porque lo universal del hombre se detiene cuando no se superan las diferencias de colores y credos. He venido a deciros que depongo mi cetro de rimador ante estos poemas. No abran este libro para picotear un verso acá y otro allá. Ni mucho menos blasfemar por sintaxis propias que se recalientan mientras leen la Luz y el Polvo de sus graneros. Estos versos han brotado del fuego de una caldera en un tren en marcha, o de la nada entre aciertos y deslices.
Eduardo René Casanova Ealo
Editorial Primigenios