Este libro trata sobre el trazado de las pirámides egipcias. Los antiguos agrimensores egipcios trazaron las grandes pirámides con una precisión similar a la que se obtendría utilizando instrumentos de agrimensura modernos.
Frecuentemente se afirma que los antiguos egipcios no habrían podido medir con esa precisión y que por consiguiente no fueron ellos quienes lo hicieron. Este razonamiento se basa en la falsa hipótesis de que las pirámides se trazaron midiendo y conduce a confusiones y conclusiones erróneas fuera del contexto científico.
Las pirámides no se trazaron midiendo sino que se utilizó una técnica acorde a los conocimientos y posibilidades de la época. Como analizaremos en detalle, esta técnica consiste en el uso del sol y las sombras proyectadas. Desarrollaremos el procedimiento de trazado de las pirámides que conduce a los resultados observados.
Como hallazgos de esta investigación se destaca que, las pendientes utilizadas en las pirámides se corresponden con la máxima elevación solar (azimut 90), según la latitud donde se encuentran.
Es así que las pendientes de las pirámides al igual que la elevación solar es mayor cuanto más al sur se encuentran. Comienza en Abu Roash con 52 grados, sigue en Giza con 53 grados, continúa en Dashur con 54 grados, llegando en Meroe a 73 grados.
También veremos que las pirámides están alineadas a las curvas de sombra utilizadas para trazarlas. Como resultado de esta alineación las pirámides están ligeramente desviadas de la alineación según los puntos cardinales.
Además, observaremos que el trazado de las pirámides determina las etapas de construcción, por lo cual entender el trazado es imprescindible para avanzar en la comprensión de la construcción de las pirámides.