9798557738330. New condition. Trade paperback. Language: Spanish. Pages: 334. Text in Spanish. Trade paperback (US). Glued binding. 334 p. No s� c�mo los lectores se enfrentar�n a la visi�n de la lucha en el presente hist�rico representado en la novela. Es posible que la visi�n ut�pica, que borra la historia real, proyectando una sociedad imaginaria donde la revoluci�n tiene una fuerza casi perfecta, satisfaga la urgente necesidad de acci�n que puedan te-ner algunos. Pero la novela como forma art�stica, atada como es-t� a las contradicciones concretas de la historia y del presente social, pierde fuerza cr�tica mediante la representaci�n ut�pica de una revoluci�n de car�cter �pico que lejos de darle una mayor movilidad y flexibilidad, nos ofrece la imagen petrificada de una marcha triunfal que responde m�s a necesidades subjetivas que a posibilidades reales. �Qu� puede haberse debilitado en esta ima-gen ut�pica, m�s cercana a la �pica que a la novela, observ�ndo-la desde la �ntima relaci�n entre historia y novela? Me parece que si la tendencia al estudio minucioso del pasado, manifestado en el texto, se hubiese proyectado con el mismo vigor hacia el presente hist�rico, la libre modelaci�n del contenido hubiese podido quedar enriquecida con un mayor contacto con el movi-miento material de nuestra sociedad. M�s todav�a, si pensamos que la crisis social que aflor� al final del lustro glorioso ha pa-sado por diferentes etapas que la han llevado a la maduraci�n y a la podredumbre de la colonia que se manifiesta en la situaci�n actual. Proponer una ruptura con la compleja crisis de hoy exige tomar en cuenta el contexto espec�fico en que se circunscriben las transformaciones posibles. Lo que digo se puede resumir en la siguiente expresi�n: si la novela postula una afinidad con el materialismo hist�rico, en su acercamiento al pasado, debe man-tener la coherencia con ese prop�sito en la proyecci�n de las po-sibilidades de ese pasado en el presente hist�rico. El peligro de no mantener ese equilibrio podr�a ser una devaluaci�n de la in-terpretaci�n del pasado que se busca reivindicar. Pienso sobre todo en la juventud actual, que no vivi� la riqueza hist�rica de aquel pasado, pero vive inmersa en un presente agobiante que exige serias transformaciones. Si bien la utop�a revolucionaria los invita a la acci�n, para que esa utop�a engrane en acciones fruct�feras tiene que enlazarse con las posibilidades concretas que la historia provee. En ese complejo enlace entre pasado-presente, como aparece en la construcci�n novel�stica, el lector puede notar un desequi-librio. Ahora bien, no quiero terminar sin valorar la urgencia ac-tual de articular la esperanza en nuestra sociedad. Mientras el pesimismo y la desesperanza desmovilizan, la utop�a mueve los corazones. Como la novela de �ngel Agosto tiene una cualidad muy importante, la reflexividad, estamos ante un escritor que manifiesta voluntad de escritura, y podemos esperar de �l la pro-fundizaci�n futura de lo que hoy se�alamos en un sentido cr�tico positivo. No hay mayor incentivo a la creaci�n que el est�mulo hacia una superaci�n. M�s todav�a cuando la actividad que lla-mamos escritura tiene como prop�sito indagar y exponer ver-tientes de lo hist�rico que han sido silenciadas o reprimidas. El viejo militante debe sentirse complacido con los logros ya obte-nidos en la juventud descubierta en la vocaci�n de escritor. Aho-ra ha decidido, con firmeza, moverse en el espacio de las armas de la cr�tica. Apreciamos su novela y nuestros comentarios cr�ti-cos van dirigidos, con amistoso gesto, a seguir perfeccion�ndose en ese urgente rumbo que postula que la literatura tambi�n es una fuerza de transformaci�n social. Muchas gracias a todos y todas por haberme o�do con tanta paciencia y gracias tambi