Vivimos en una sociedad moderna, aparentemente regida por la ciencia, pero muchas personas siguen siendo permeables a creencias mágicas y supersticiosas que alimentan una idea que puede llegar a ser peligrosa: hay un mundo oculto, imperceptible para nuestros sentidos, donde habita una fuerza maligna que puede condenarnos y que sólo puede ser dominada mediante determinados ritos. Se distingue la criminalidad legal (conjunto de las infracciones sancionadas por las jurisdicciones penales), la criminalidad aparente (conjunto de los hechos que parecen constituir una infracción llegada al conocimiento de las autoridades públicas), la criminalidad real (conjunto de las infracciones cometidas que incluyen, para una evaluación, las que permanecen desconocidas).