La obra de Julio Ramón Ribeyro siempre puede ser el punto de partida de una elucubración, esta vez se propone que puede constituirse en la base de una nueva ética: "...la experiencia del arte no es exclusivamente una experiencia de sentido y, por lo tanto, la estética no debería agotar sus recursos en una labor hermenéutica. La proliferación del sentido que ella permite es ilimitada [...]. Pero, por más que insista, nunca accederá a la dimensión de aquello que 'no cesa de no escribirse', lo real de Lacan, lo que no logra acceder a los discursos de la cultura o del sentido común. No es que lo real sea cabalmente inabordable e inscrito de manera definitiva en la Cosa-en-sí kantiana, lo que lo hace insistentemente evitable es su inconformidad con el mundo, la realidad, la vigencia del sentido hegemónico". Con este ensayo, su autor fue finalista del Premio Copé de Ensayo del 2012. En él puede observarse una propuesta nítida de lo que sería una interpretación que no fuera solo del sentido, sino que se dirigiera a lo real lacaniano. Pero con ella no se tratará solo de constatar, como lo haría un místico, lo inefable; sino de orientarse sustractivamente a lo que no cesa de no escribirse.