9798717479875. New condition. Trade paperback. Language: Spanish. Pages: 86. Text in Spanish. Trade paperback (US). Glued binding. 86 p. "Es como si la tradici�n viviente y los registros escritos del cristianismo hubieran desaparecido del mundo durante mil quinientos a�os, y solo nos quedaran algunos cientos de monumentos y las ruinas de unas sesenta iglesias. �Qu� podr�amos extraer de estas doctrinas de la fe? �C�mo, a partir de tan escasos restos, podr�amos reconstruir la historia del dios, las doctrinas salvadoras, las liturgias?". - G.R.S. Mead, Los misterios de Mitra
En el Imperio romano temprano, cuando el cristianismo luchaba por afianzarse y sobrevivir en el espacio polite�sta de la teolog�a romana, sus principales rivales no fueron los c�sares o la aristocracia romana, sino la fe y la devoci�n del legionario romano com�n. La fe de estos hombres estaba centrada en el dios Mitra, quien, seg�n cre�an, los conduc�a a la victoria en el campo de batalla, y as� lo hab�a hecho durante casi cuatro siglos.
A pesar de esta creencia generalizada entre los soldados, el culto a Mitra no fue una creaci�n de los romanos, aunque ellos con el tiempo a�adir�an sus propios rituales y misterios a la antigua religi�n. De hecho, la religi�n mitraica fue una creaci�n indo-persa, una teolog�a que viaj� desde Oriente al mundo hel�nico y romano por v�a de la conquista del Imperio persa por parte de Alejandro Magno. Con el tiempo, el culto de Mitra se extender�a por todo el mundo antiguo, y Mitra ser�a adorado desde las monta�as de la India hasta las costas de Espa�a. Como resultado, el culto a Mitra pod�a, finalmente, encontrarse en todos los rincones del Imperio romano.
El culto a Mitra fue una de las muchas "religiones misteriosas" que adoptaron los romanos, varias de las cuales proven�an de culturas fuera de Roma. Isis, una diosa egipcia, y Cibeles, una diosa anatolia, eran populares con las mujeres romanas, mientras que Mitra (Mithras), que era una variaci�n del nombre del semidi�s zoro�strico Mitra, fue popular entre los soldados romanos y la �lite pol�tica durante m�s de 400 a�os. Dado que el culto a Mitra, al igual que todos los cultos misteriosos romanos, era de naturaleza esot�rica, la naturaleza exacta de la influencia que otras culturas tuvieron sobre el culto contin�a sin conocerse, pero alguna evidencia arqueol�gica ha llevado a los eruditos modernos a realizar deducciones informadas.
Algunos creen que la conscripci�n de soldados persas al ej�rcito romano y el contacto continuo entre los soldados de Partia y Roma llev� a que algunos miembros de la siempre ecl�ctica sociedad romana adoptaran el culto directamente de la religi�n parta/zoro�strica (Clark 2001, 157). Esta parece ser la explicaci�n m�s plausible, pero otros han argumentado que el culto a Mitra era en realidad una religi�n romana a la que se le dio una fachada parta, para hacerla parecer m�s ex�tica y as� atraer a los romanos que estaban cautivados por la espiritualidad oriental (Clark 2001, 157).
La mejor evidencia para determinar los or�genes del culto a mitra pueden encontrarse en los muchos templos que los romanos erigieron para el dios por toda Europa. Estos templos, conocidos como mithraea, eran c�maras subterr�neas donde ten�an lugar los rituales secretos. La mejor evidencia de mithraea existentes son los relieves en los altares, que representan una historia gr�fica mitol�gica. Los relieves de los altares por lo general representan al dios matando a un toro y, a menudo, acompa�ado por un perro que salta (Clark 2001, 158).
Las referencias a la teolog�a zoro�strica son inconfundibles; la matanza del toro es similar a un relato del texto zoro�strico (el Bundahishen), mientras que los perros eran vistos como animales asha en la teolog�a zoro�strica y