"Una anda en boca de todas y de todos"
Así es, cuando no se está dispuesta a mirar para otro lado y a callar contra la injusticia. Esa es la experiencia que nos transmite Olga Corona quien, obligada por las circunstancias, hubo de enfrentar en la calle y en su vida cotidiana el acoso simultáneo de la pobreza y de las "fuerzas del orden", toda vez que como vendedora ambulante se encontraba injustamente al margen no de la ley, sino de absurdos reglamentos administrativos Su lucha intransigente contra la arbitrariedad la llevó a descubrir en sí misma una capacidad para la resistencia --con base en la empatía, la solidaridad y la organización--- y a la vez la impulsó a defender otras causas: los derechos de las mujeres, la de los desempleados, de los campesinos despojados de sus tierras y tantos otros desposeídos.
Todo ello en el contexto de las movilizaciones en contra de las fuerzas reaccionarias, en la ciudad de Puebla de los años setentas; y posteriormente, en el seno de los primeros esfuerzos urbanos por integrar la causa feminista en la moderna CDMX.