Rubén tiene cuatro años, es inquieto, curioso, juguetón, pero vuelve loco a sus hermanos. Ellos no entienden que Rubén es pequeño, quisieran de pronto que desapareciera. Sin embargo, algo pasa que cambiará toda la situación y sus hermanos mayores se darán cuenta cuánto necesitan a su hermanito. Aprenderán que en una familia todos importan, los pequeños y los grandes, los serios y los juguetones, los tranquilos y los desordenados.