Una foto. Un clic. Y un grupo de amigos convencidos de que podían negociar con el tiempo.
En la Gandía de los 80, entre institutos, pubs y veranos que huelen a libertad (y a desastre), nace una revista literaria artesanal: Cuentos Ideales. Se imprime en formato cuartilla, grapada, con tapas brillantes y anuncios de comercios para financiar el sueño. Parecía poco... hasta que la realidad hizo lo que mejor sabe hacer: pasar por encima.
Años después, esa foto del grupo -sentados en las escaleras del instituto Ausiàs March, con la bicicleta del "francés" casi robando plano- se convierte en el detonante de un monólogo feroz y adictivo. El narrador reconstruye vidas, manías, amores, mili, informática de Amstrad, cine, literatura y excesos; lo cuenta en "tratados" que saltan de la lucidez a la locura con una naturalidad insultante. Aquí la memoria no es un álbum: es un campo minado.
Cuentos Ideales (La locura de escribir) es una autoficción (o una confesión) sobre lo efímero del éxito, la mitología de la juventud y la trampa de querer dejar huella. Humor negro, cultura pop, filosofía de bar y lenguaje sin filtro. Lectura para adultos.