Convencido del derecho divino de los reyes, la vida de Carlos I estuvo marcada por su absolutismo y su conflicto con el Parlamento inglés. Vivió en un periodo muy tumultuoso en la historia de Inglaterra cuando las tensiones religiosas y políticas dividían al país, y su matrimonio con la católica Enriqueta María de Francia generó desconfianza entre los puritanos y presbiterianos. Esto lo llevó a gobernar de manera absolutista provocando la Guerra Civil Inglesa, un conflicto que cambiaría para siempre la monarquía inglesa.
Interesado por el arte, Carlos I fue un apasionado coleccionista, mecenas de artistas como Van Dyck y Rubens, pero su reinado estuvo ensombrecido por su intransigencia política y religiosa. Con una vida personal marcada por un matrimonio inicialmente conflictivo pero que evolucionó hacia una alianza sólida con Enriqueta María, la vida de Carlos I es tan cautivadora como trágica, culminando en su ejecución en 1649, un evento sin precedentes.