Alejandro Izquierdo recorre la cinematografía venezolana de ficción a partir del momento en que ella logra captar la atención del público nacional, 1973, hasta mediados de la segunda década del siglo XXI. Explica cómo se establece una modesta y relativamente continua creación fílmica, financiada con la riqueza petrolera del Estado. El autor integra públicos, condiciones de producción y exhibición, y también - es el eje más desarrollado - estudia las características de esa producción cinematográfica y su recepción, siempre en relación con el contexto del país.
La obra es innovadora, por su tema (es una filmografía muy poco conocida a nivel mundial, con un número de filmes que merecen ser estudiados), por su amplitud (más de cuatro décadas) y por el enfoque desarrollado (que coloca al objeto fílmico en su contexto de producción y recepción) en conjunto con informaciones pertinentes sobre cada uno de los largometrajes.
Este libro representa una referencia obligada tanto para los interesados en el cine venezolano contemporáneo como para los estudiosos del cine latinoamericano en general.
Vicente Sánchez-Biosca, catedrático de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Valencia. Alejandro Izquierdo organiza la producción cinematográfica venezolana en tres grandes períodos que responden, de manera muy convincente, al contexto sociopolítico y económico del país, ampliamente determinado por la industria petrolera. Construye esta historia articulando los diversos aspectos del cine como arte, sí, pero también, y sobre todo, como industria. La información en torno a la producción y a la recepción permite una verdadera perspectiva analítica de los filmes estudiados.
La redacción, agradable y eficaz, da lugar a un trabajo que se lee con gran placer. A esto se suma el carácter pionero de la obra con relación al cine venezolano, por lo cual se impone desde ahora como una referencia.
Nancy Berthier, catedrática de Artes visuales en los mundos ibéricos y latinoamericanos, Sorbonne Université. Con la audacia de quien ha empleado su vida en el conocimiento del cine, se adentra en el venezolano como si navegara en las venas del país y con aguda perspicacia, después de agrupar los títulos por períodos y géneros (¡si se quiere un lento y sorprendente trabajo semi-arqueológico!), va revisando las obras, desde un determinado período, con envolvente mirada crítica, pero enmarcándolas en sus respectivos promedios de audiencia y en cada título se observa la esmerada atención que el autor pone en detalles nunca percibidos por la crítica en el momento de sus estrenos. Me atrevo a decir que Alejandro Izquierdo nos convoca a la sala de cine para proyectar los films que menciona, prestándonos la aguda y penetrante certeza de su propia mirada.
Rodolfo Izaguirre, ensayista y crítico de cine, director de la Cinemateca Nacional de Venezuela (1968-1988).